Archivo de la categoría ‘Reflexiones’

PostHeaderIcon Algo muy grave va a suceder en este pueblo

Un texto muy adecuado para estos tiempos de la Influencia Porcina…

Algo muy grave va a suceder en este pueblo

Gabriel García Márquez

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:

-No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.

Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:
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PostHeaderIcon Y llegó el 2009

Tan lejos que se veía… y sin embargo, tan rápido que llegó jejeje

PozoleEste año que acaba de terminar me ha dejado muchas cosas buenas, algunas no tanto, pero en general el saldo  es positivo jeje. En realidad, el último trimestre fue de lo mejor ^^

Los propósitos, pues por lo regular no hago.. entre otras cosas porque tiendo a olvidarlos, e incluso se me olvida hacerlos jejeje Pero pues igual, siempre está en echarle ganas a todo y hacerlo lo mejor que se pueda… algo que nunca está de más hacer.

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PostHeaderIcon Fin del Año 2008

Hoy, en esta noche de fin de año, cierras un volumen más de la historia de tu vida. Cuando comenzaste este libro era todo tuyo, te lo puso Dios en las manos. Podrías hacer de él lo que quisieras: un poema, una pesadilla, una oración.

Podrías… hoy ya no puedes, no es tuyo, ya lo has escrito, ahora es de Dios.

El te lo va a leer todo, el día que te mueras, con todos los detalles, ya no puedes corregirlo. Ha pasado al dominio de la eternidad.

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PostHeaderIcon El final del camino

No sé por qué, a fechas recientes me comenzó a asaltar una duda: cuando llegue la hora de abandonar este mundo, ¿no sería prácticamente imposible que aquellas personas que sólo conozco virtualmente se enteraran? Después de todo, a la mayoría no las conozco en persona, y no siempre es posible concretar un encuentro…

Pero aún en el caso de que se haya concretado, evidentemente que la distancia impide que haya noticias frescas… máxime cuando las ocupaciones y preocupaciones diarias impiden la presencia en línea, como pudiera ser el messenger por ejemplo.

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PostHeaderIcon La Carreta

Caminaba con mi padre cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:

-Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas algo más?

Agudicé mis oídos y algunos segundos después respondí:

-Estoy escuchando el ruido de una carreta.

-Eso es, dijo mi padre, y es una carreta vacía.

-¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aún no la vemos?, le pregunté.

Entonces mi padre respondió:

-Es muy fácil de saber, a través del ruido que hace, cuándo una carreta está vacía. Cuanto más vacía está, mayor es el ruido que produce.

Me convertí en adulto y hasta hoy cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siento inoportuna o violenta, presumiendo de lo que tiene, y considerando menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: “Cuanto más vacía es la carreta, mayor es el ruido que hace.”

La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas. Nadie está más vacío que aquél que está lleno de sí mismo.

Anónimo

PostHeaderIcon La Arañita

Cierto hombre era perseguido para ser encarcelado por una acusación equivocada;  corría en busca de un sitio donde esconderse para no ser encontrado, subió a una montaña y encontró una cueva donde refugiarse, mientras sus perseguidores no le perdían la pista.

Se introdujo a la cueva, logrando esconderse en un rincón de ésta, dobló sus rodillas y clamó ayuda al Señor orando así: “Señor, envía un ángel para que acampe frente de mí y me proteja de los que me persiguen, envíalo Señor, envía un ángel.” Al poco tiempo de estar orando, una pequeña arañita bajó y empezó a tejer alrededor de la entrada de la cueva, tejía muy afanada… y el hombre exclamó: “Señor, te he pedido, Señor, que me protejas con un ángel tuyo, ¿por qué esta araña, Señor, por qué?”

Mientras se quejaba de la arañita, los hombres que lo perseguían llegaban al lugar y uno decía: “Debe estar por aquí, es el único lugar donde pudo haberse escondido, ¡vamos!, ¡entremos y apresémosle!…”

Pero su compañero le respondió: “¿Cómo crees que podría estar en este lugar? Mira las telarañas que hay a su alrededor, nadie ha entrado acá desde hace tiempo. Mejor regresemos, lo hemos perdido.”

Muchas veces esperamos ver cosas grandes de la mano de Dios y no tomamos importancia a las cosas más pequeñitas e insignificantes como esta arañita. Dios sabe lo que necesitas, no exijamos la forma de como queremos la respuesta del Señor, no ates sus manos, déjalo actuar libremente y de la forma y en el tiempo de Él.

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